miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Nos incomodamos?

Hablemos del ABORTO, por favor. Ya volvió el tema a los diarios, el escándalo, las marchas, las distintas posturas, todo muy rentable para los medios ya que el tema da que hablar y se plantea desde ese lugar “rendidor”. Me veo dándole un poco de comer a estos grupos hegemónicos, pero me sobrepongo a ese sentimiento porque me encuentro totalmente indignada, por dos motivos, por cómo se trata el tema y por el tema en sí.
Analicemos un poco.
A mi entender, (no soy una encuestadora ni mucho menos, pero observo mi cotidianidad, no necesito hacer un estudio general de todo el país o de las grandes metrópolis) existe un claro mercado del aborto. Como ciudadana común y corriente, clase media, 25 años, trabajo y estudio, tengo amigos y familia, puedo decir que conozco más de 6 personas cercanas a mi círculo que se han practicado abortos. Con esto no los estoy condenado ni mucho menos, lo que quiero expresar es que fueron los mismos profesionales de la salud los que les hicieron estas prácticas por una suma considerablemente CARA de dinero, algunas hasta estuvieron internadas en bellas clínicas privadas. El aborto existe como negocio ¿“clandestino”?, de eso tengo mis dudas ya que es totalmente accesible a cualquier mujer. No estoy diciendo nada raro ni escandaloso. Quiero que nos pongamos a pensar como sociedad como una práctica, siendo extremista la llamo “cotidiana”, este en duda de ser legalizada o no. Es muy hipócrita, es muy poco analítico y es un negocio de algunos, no quiero ser mal pensada pero no me queda otra alternativa (estoy conspirativa, mal). El aborto debe ser legal y gratuito. Y aca no entra en discusión la religión (porque a la que la religión se lo prohíba no se lo hará) y menos entra el argumento más imbécil que escuché (vergüenza siento al escribirlo) “habría que regularlo sino las mujeres se van a practicar abortos todos los meses” ¿Qué se piensan? ¿Qué va a pasar lo mismo que con las cirugías estéticas?
¿Saben lo que considero escandaloso? Lo que me da vergüenza de nosotros es que no se hable del amor, de lo que significa el hecho de ser padres, de dar amor. Se horrorizan cuando se habla de educación sexual en las escuelas ¿cuándo se habla del amor? Es totalmente alejada, alienada del ser humano nuestra educación, ¿cuándo se habla de lo que son las relaciones de pareja? ¿del abuso? ¿de las relaciones de poder? ¿de lo que es el maltrato en todos sus órdenes?. Si estamos tan limitados, si nuestros educadores que en el mismo hecho de educar están realizando un acto de amor, pero no tienen idea de lo que es el amor, cómo pensamos que algo va a cambiar, ¿no conviene que cambie?. Si no nos enseñan a pensar, (muy utópico lo mío) menos nos van a enseñar a sentir. Y hablo del sentimiento desde un lugar de amor y empatía, no quiero decir que como yo siento es como se debe. Educación y salud mental, amor y felicidad y ahí si se te vacían los hospitales y chau a las fancking prepagas!


lunes, 31 de octubre de 2011

Alguien sabe demasiado

Si me ayudan las palabras quiero contarte, explicarte y replicar lo qué siento.
Quiero que entiendas qué es para mí una vereda mojada en verano, la alergia  que tengo al pasto y cómo me pica el cuerpo y me salen ronchas ¿podés entender qué es lo que me pasa? Lo que siento cuando me da fiebre, el gusto que toma mi saliva, estoy segura que no es el mismo que el tuyo, que no es el mismo gusto que el de nadie y que nunca voy a poder sentir el de ningún otro. Como jamás podrás escuchar como yo escucho mi propia voz, de la manera en que resuena en mi cabeza, pero quiero que lo imagines, en verdad, quiero que la escuches.
Quiero que sientas el calor y la presión que mi sangre ejerce en mis dedos cuando aprieto con ganas esta birome. Quiero contarte de mi obsesión por las lapiceras, en especial las de tinta, quiero que sientas el placer que me da cambiar los cartuchos y ver como se desliza el color negro en los papeles, suave y espeso, eso quiero que sientas, también lo que me sucede cuando veo una pelota rodando, cuando tomo helado y la manera en que lo disuelvo en mi boca.
A lo mejor comprendas lo que huelo, lo que siente mi cuerpo cuando me zambullo en una pileta, como el cloro se mete en mis poros, pero es difícil que entiendas lo que significa para mí el cloro.
Quiero que sientas lo que siento cuando sonrío, la manera en la que se me tensa la piel y se me enfrían los dientes, quiero que sientas como siento las cosquillas y los bostezos.
Quiero que sientas lo que siento cuando lloro, cuando lloro a los gritos o muy bajito y una lágrima cae en mi boca, quiero que sientas esa sal como yo la siento, que no es igual a la sal del mar que se me pega en el paladar y me hace arder los ojos, además de sentir lo que me ocurre cuando nado en el mar, rompiendo las olas o dejándome llevar por el movimiento, por la corriente.
Quiero que sientas lo que siento cuando tomo sol, cuando la sensación agradable se torna sofocante, ese instante quiero que comprendas. Que me pasa cuando me moja la lluvia o cuando piso un charco con mis zapatos rotos y se me mojan los pies.
Quiero que veas lo que veo en mis sueños, lo que perciben mis ojos, esa sintaxis que me sucede cuando veo una imagen y entiendo su implicancia, eso quiero, contarte y que sientas lo que yo siento en la nitidez de mis sueños.
Quiero que sientas lo que siento cuando corro, cuando uso tacos, cuando suspiro, cuando me quedo sin aliento, cuando tengo sed y cuando tomo y siento que el líquido entra en mi cuerpo, cuando me quemo con el mate, cuando respiro aire frío, y cuando estornudo si huelo pimienta.
Quiero mostrarte qué es lo amargo para mi, qué siento cuando no veo a la distancia, que es para mí la injusticia y la justicia, qué entiendo por imaginación, que me pasa cuando recuerdo y cuando me olvido.
Quiero contarte lo que sentí cuando nací, el gusto que yo siento que tiene mi sangre, quiero que sientas cómo se me eriza la piel con tus besos, lo que siento cuando te acaricio.
Quiero enseñarte lo que es para mí la libertad, lo que siento cuando me late muy fuerte el corazón, lo que para mí es la tristeza, la impotencia, el fracaso, la ansiedad, el aburrimiento, la necesidad, el tiempo, las circunstancias.
Quiero que veas lo que ven mis ojos cuando te ven, quiero que sientas lo que le pasa a mi cuerpo.
Quiero que entiendas que me pasa cuando miento, cuando tengo miedo, qué es para mí el color rojo, un vestido largo, la música, un sauce llorón, la sombra, mi pelo, el hielo y la humedad, una trompada y mi tolerancia al dolor.
Quiero que sientas lo que yo siento cuando extraño, cuando me siento sola, cuando me maquillo. Explicarte y que sientas que es en mí la timidez, el engaño, la locura, cómo me suenan los dientes cuando tiemblo.
Quiero que sientas que es en mí el arte, el atardecer y el desayuno. Lo que es para mí el ombligo y la peluquería, el olor a esmalte.
Quiero que veas lo que veo cuando me miro al espejo, cuando estoy desnuda. Que sientas lo que siento cuando me desabrocho el corpiño, cuando cocino, cuando bailo, cuando no puedo dejar de abrazarte.
Quiero que entiendas qué es para mi una discusión, la inspiración, ser observada, la ignorancia, la realidad, la pobreza, lo que siento cuando tengo hambre y qué es para mí el hambre. Lo que me representa pagar el alquiler, subir una escalera, manejar, tomar un avión, comer chocolate Tofi, abrir un libro nuevo y que los dedos me queden manchados por la tinta del diario.
Quiero que sepas qué es para mí cortar carne, usar tijeras, jugar con y como los niños, tomar vino, coca-cola, café, leer.
Quiero poder explicarte y que sientas lo que siento por alegría, por compartir, por humano. ¿Te das cuenta? ¿podés percibir que no es lo mismo para ninguno de nosotros? Entonces, cómo explico que siento que todos somos uno, cómo explico qué entiendo por felicidad, por universo.
Sin embargo, anhelo estas incógnitas, estos sabores que nunca podré probar o sentir, esta magia de lo intangible. Pero hay algo en lo que me detengo, porque deseo que sientas lo que yo siento por amor, lo que me sucede en el cuerpo, lo que representa en mi mente. ¡Qué las palabras me ayuden y qué mi expresión sea clara! para que sientas el amor que yo hoy siento.

miércoles, 26 de octubre de 2011

NUIP. La pensé y la descarté.

Estaba pensando en los números, estamos todo el tiempo llenos de números:
Fechas
Contraseñas
Nº de DNI
Pasaporte
Nº de CUIT o CUIL
Nº de obra social
Nº de reclamo
Nº de teléfono, nº de interno, de celular
de colectivo que te lleva a pasear
Nº de informe
Nº de cliente
Nº de socio
Nº de las tarjetas de crédito
Si vivís en La Plata, en Villa Gessel o en muchos otros lugares las calles son con números
Nº de billetes que te quedan en la billetera y se te van volando
Nº de canal en el que pasan tu serie preferida
Nº de piso al que te lleva el ascensor que te sube y te baja
Nº de calorías que tiene la comida y de kilos que tenés
Nº de patente
La inflación, nº del riesgo país
Nº de caracteres del twitter
Nº de GB que tiene el pendrive, o la memoria de tu pc
Nota que te sacaste en el examen
Nº de lotería, ruleta o quini 6 (a lo que más te guste jugar)
Nº de vuelo (ese sí es un buen número)
Nº de plataforma por la que sale el bondi
La numerología o la astrología con sus predicciones
Ancho de basto o de espada (más números)
Horarios que también son números de minutos y segundos en los que se te pasa la vida…
…así hasta el infinito (como los números en sí, como las estrellas).
Estoy hecha una analista de lo obvio.
Sin ánimo de subestimar la mente humana y su capacidad de mental (en mi caso es muy complicado memorizar todos estos tipos de números, pero entiendo que la mayoría no debe tener tanta dificultad) pensé, por unos pocos instantes, que estaría buenísimo si sólo tuviéramos un número. Ponele que tu DNI te sirviera para todo, que fuera tu número de cel, de obra social (si tenés la suerte de tenerla) tu mail, casi tu nombre podría ser un número, algo así como 54-32515668 (esto significaría que soy Tatiana D’Agate, de Argentina. ¡Ah! y porque nuestro prefijo internacional es 54 le puse ese número adelante) y si alguien me quiere llamar o me quiere mandar un mail lo hace mediante este número y listo, que tanto lío. Mis cuentas bancarias, mi nº de cuit, todo lo mismo, yo le pongo una contraseña re difícil (del estilo “peluchecorazonarcoiris”) y estoy re segura.
Ahora lo pensás dos minutos y es una tremenda pelotudez, y mirá lo primero que me aterra es que me peleo con mi novio y no puedo cambiar el teléfono! Además, para los que se abren cuentas en el extranjero, para los estafadores, narcotraficantes, los que están al margen de la ley, sería un lío, cambiarte la identidad, tráfico de Nº Único de Identificación Personal (el “NUIP” así se podría llamar), se arma un negocio paralelo, nº mellizos, todo un tema. Además, no nos podríamos deshacer de las fechas de cumpleaños que siempre me olvido y de los horarios o el tiempo que pasa tan rápido. O sea, que es una idea estúpida que no sirve para nada, totalmente inútil de mi parte. ¡Pero que bueno que estaría! Implementar una idea como esta, totalmente delirante y que salga todo mal, como para ir cambiando un poco.
Saluda a ustedes atte.-
54-32515668

lunes, 17 de octubre de 2011

Ratitas

La inconstancia
La constancia
La RUTINA

Conductas reiteradas se suceden, lo cíclico de la vida nos alcanza como a un hámster que da vueltas en su ruedita. Así me siento, como una ratita que se armó su propio experimento para demostrar y demostrarse que es difícil escapar de las conductas. Cuando alguien[1] cae, re-cae, se encuentra en conductas reiteradas, cuando lo asaltan los mismos sentimientos, cuando cree que ha superado algún obstáculo y es sólo una creencia, o una ilusión… la frustración primero y la tan a mano justificación acompañada del muy lógico “yo soy así y no voy a cambiar, el que me quiera todo bien y el que no que se tome un colectivo y se baje en la concha de la lora”. Tajante, insulto que no es otra cosa que un insulto a uno mismo, ¿Por qué carajo siempre hago lo mismo? Fuera de joda me lo pregunto. Estoy pensando que debe haber un mecanismo cerebral que se activa como el ciclo menstrual, cada 28 días (aprox.) es la recaída, lo nuevo y lo viejo, que pase de moda una conducta propia o que esté en auge una nueva interpretación de lo vital es tan corriente como hacer la cola para pagar el monotributo. Esa acción en el Pago fácil resume, a mi entender, la poca capacidad de acción que tenemos y la ruedita vuelve a girar, mes a mes, semana a semana, día a día, hasta el fin.
Libertad y rutina, dos opuestos que se atraen.
Pienso en la rutina y un escalofrío toma mi cuerpo ¡pero que horror! ¡que terrible ser una persona rutinaria y aburrida que siempre hace lo mismo! ¡que predecible! ¡Oh my god! Blasfemias
Estamos tan apegados a nuestra propia rutina que funciona como un sistema propio de identificación. ¡¿Mira si hago algo diferente y dejo de ser yo?! ¿Qué onda? Onda que es un embole, onda que no cambiás más, onda que no tiene onda, olor a viejo. Equivocarse, eso es buena onda.
Evolución, ahí vamos, pero es tan difícil… además no sé si me va a salir NO dejar la dieta, seguir yendo al gym, terminar la carrera, no dejar de escribir en el blog, no quejarme, no contestar mal a la gente, dejar de creerme el centro del mundo, dar y recibir amor.

 Mujer rata


[1] Uso “alguien” con la esperanza de escapar de la realidad evidente, estoy hablando de mi misma, pero el anónimo le otorgaría al experimento el carácter de investigación científica, de generalidad con el anhelo de la identificación que le provocaría al lector.

viernes, 23 de septiembre de 2011

La primavera, un tema previsible

Que estación tan magnífica, que bello el florecer, el calor, las sonrisas, los estudiantes y el buen humor. Este ciclo hincha pelotas que se repite cada año nos colma el alma y nos facilita el bocadillo de la conversación casual. Pobre es nuestra capacidad de inventiva y cualquier conclusión a la que podamos arribar en este tema.
Me siento mal por ser tan obvia, porque me encanta la primavera pero me parece una mierda que todos los 21 de septiembre hablemos de lo mismo…de si lloverá o no,  si los chicos van a poder disfrutar su picnic con cerveza en los termos y así, las navidades hablamos de lo caros que están los regalos y de con quién la vamos a pasar porque la mitad de la familia está peleada, quién cocina el arrollado y quién el lechón… arranca el verano y derecho viene la pregunta ¿te vas de vacaciones? ¡Qué caros que están los aires acondicionados! Cada cuatro años tenemos la suerte que hay un mundial de fútbol y hablamos de eso, de lo geniales que somos pero de lo mal dirige el técnico o como juegan los jugadores.
Me embola, el tema repetido y la queja que le sigue: la crítica fácil.
Parece que estamos resignados a no salirnos de esa cotidianidad espantosa, la sucesión de días sólo nos asegura que la muerte se acerca y que es muy difícil poder cambiar las cosas. Qué fiasco.
Ahora lo paradójico (haciendo abuso de esa gran palabra), que en esta estación del año nos encontremos con el renacer y estoy hablando de la muerte, bueno, será porque no hay vida sin muerte… todo es obvio y todo es previsible, lo que nos da una gran cuota de seguridad.
Otro descargo más, otra vez será lo mismo, sólo estoy esperando que me salgan canas para que pase algo distinto, para haber vivido y lo suficiente para tener la experiencia empírica que me demuestre que este ciclo se seguirá repitiendo, que es muy difícil cambiar las cosas, que quizás no vale la pena y así, luego de los sucesivos golpes de frustración podré relajarme y disfrutar de mi jubilación.
Soy muy apocalíptica, lo acabo de descubrir, con tal de que pase algo distinto…

miércoles, 21 de septiembre de 2011

OH PEREZA!

¿Viste cuando no tenés ganas de hacer nada? Es un tema, porque también te ponés a pensar…¿qué sería hacer "NADA"?, eso, la nada misma… ¿podría ser dormir?... no, dormir sería hacer algo y soñar, otro algo que es aún peor porque ni siquiera lo controlamos, mucho azar, mucha exposición mental.
Curiosa la “nada” misma, el vacío total, ese momento en el que no sabés que carajo querés. Se te ocurren algunas ideas: pensás en ver una peli pero no sabés elegir cual, pensás en escuchar música, pero tampoco decidís que disco, artista, tipo de música, y así tú divague cerebral continúa sin llegar a ningún resultado certero.
El peor momento de este desperdicio de tiempo acontece cuando te das cuenta de tu lista de "pendientes", por más que no tengas una lista escrita ella está en tu depósito mental, todo eso que dejás para mañana, todo lo que postergás o, aún peor, lo que es urgente, para hoy, para ayer, pero no te da ni ganas... se encuentra en algún lugar de nuestra mente, que no hace sinapsis con la voluntad, una capacidad que parece abolida de tu ser, y reemplazada por la exitosa FIACA!!!
El tema es que si sos re loco, re osado y decidís (dentro de la indecisión en un momento de lucidez o porque simplemente no podés hacer otra) dejar todo para después y dedicarte a no hacer nada, al toque te empezás a aburrir. Y a eso si le tengo miedo: al ABURRIMIENTO. Me aburro y hago cualquier cosa, comer sin hambre, ponerme de mal humor porque no sé qué hacer, pelearme con alguien, como estrategia los candidatos son mi madre o mi padre porque después me perdonan ;)
y la peor cuando estás aburrido: llamar a algún ex:
Eh…hola, ¿cómo andas tanto tiempo? ¿en qué andas?...
TREMENDO! PELOTAZO EN CONTRA!
Ahí, en ese mismo instante pensás: ¿por qué no me habré puesto a coser botones o los elásticos de las bombachas? ¿a ordenar el cajón del escritorio que está hecho un desastre y nunca encuentro nada? ¿limpiar el horno? ¿llamar a una amiga? ¿salir a caminar? ¿terminar de leer ese libro? Jamás.
La pereza de la mano del aburrimiento son dos armas letales para complicarnos cada día un poco más nuestra insignificante existencia. Con razón es un pecado capital.
Por más que recorro los pequeños casilleros en los que guardo algunas ideas, no encuentro la manera de combatirla, la PEREZA es poderosa, es un viaje de ida... Solo quiero advertir al que lea este descargo que se consuele, no hay horarios, no hay culpa, no hay buenas o malas maneras, la pereza ataca hasta el mas metódico tarde o temprano, relajate y goza cuando te llegue, igual después de un rato seguro te aburrís de no hacer nada ;)

jueves, 15 de septiembre de 2011

Me da miedo ponerle título

Esto debería titularse: “¿Qué onda ser un cagón?” digo debería porque no sé si es el título apropiado para hablar de algo que toco de oído, algo que veo en los demás desde un cómodo sillón, desde el cual sentencio quién es un cagón y quién no.
La actitud cagona está en todos, todo el tiempo. Ayer me escuché diciendo “no le tengo miedo a nada”. ¿Qué onda? ¿¡Por qué miento tanto!? El miedo, que groso, parecería que está instalado en distintos niveles. Un ¼, ½ o un kilo de miedo por favor.
Creo que no hay nadie suficientemente temerario, no hay persona que no haya experimentado el miedo, algunos son soldados y enfrentan la muerte como sí nada, o médicos y tienen la responsabilidad de “sanar” pero se mueren del miedo si tienen que hablar en público, paradójico.
Morirse de miedo, que buena frase. Difícil que alguien se haya “muerto” literal de miedo. Pero da miedo de solo pensarlo. Uhhh…
Existen miles de técnicas para vencer esos miedos (en la literatura encontramos muchas respuestas a ello, personajes que realizan actos heroicos), existen miles de sentimientos que lo contienen, a ese miedo que se manifiesta como la verdad que subyace en la vergüenza, en la mentira, en la ignorancia, en la soberbia, por nombrar algunos. Es como la mugre, esta en todos lados.
¿Qué hacemos? Qué se yo. Creo que como primera opción podría/mos dejar de criticar los miedos ajenos y pensar que es lo que a cada uno nos da pavor, nos da literalmente gases, nos pone rojos, azueles.
Para mayor ilustración, copio un link que muestra algunas imágenes:



http://theferchompirianos.blogspot.com/2009/12/acilo-de-super-heroes.html

Se aceptan sugerencias, hay pañales de regalo para las mejores respuestas.