lunes, 17 de octubre de 2011

Ratitas

La inconstancia
La constancia
La RUTINA

Conductas reiteradas se suceden, lo cíclico de la vida nos alcanza como a un hámster que da vueltas en su ruedita. Así me siento, como una ratita que se armó su propio experimento para demostrar y demostrarse que es difícil escapar de las conductas. Cuando alguien[1] cae, re-cae, se encuentra en conductas reiteradas, cuando lo asaltan los mismos sentimientos, cuando cree que ha superado algún obstáculo y es sólo una creencia, o una ilusión… la frustración primero y la tan a mano justificación acompañada del muy lógico “yo soy así y no voy a cambiar, el que me quiera todo bien y el que no que se tome un colectivo y se baje en la concha de la lora”. Tajante, insulto que no es otra cosa que un insulto a uno mismo, ¿Por qué carajo siempre hago lo mismo? Fuera de joda me lo pregunto. Estoy pensando que debe haber un mecanismo cerebral que se activa como el ciclo menstrual, cada 28 días (aprox.) es la recaída, lo nuevo y lo viejo, que pase de moda una conducta propia o que esté en auge una nueva interpretación de lo vital es tan corriente como hacer la cola para pagar el monotributo. Esa acción en el Pago fácil resume, a mi entender, la poca capacidad de acción que tenemos y la ruedita vuelve a girar, mes a mes, semana a semana, día a día, hasta el fin.
Libertad y rutina, dos opuestos que se atraen.
Pienso en la rutina y un escalofrío toma mi cuerpo ¡pero que horror! ¡que terrible ser una persona rutinaria y aburrida que siempre hace lo mismo! ¡que predecible! ¡Oh my god! Blasfemias
Estamos tan apegados a nuestra propia rutina que funciona como un sistema propio de identificación. ¡¿Mira si hago algo diferente y dejo de ser yo?! ¿Qué onda? Onda que es un embole, onda que no cambiás más, onda que no tiene onda, olor a viejo. Equivocarse, eso es buena onda.
Evolución, ahí vamos, pero es tan difícil… además no sé si me va a salir NO dejar la dieta, seguir yendo al gym, terminar la carrera, no dejar de escribir en el blog, no quejarme, no contestar mal a la gente, dejar de creerme el centro del mundo, dar y recibir amor.

 Mujer rata


[1] Uso “alguien” con la esperanza de escapar de la realidad evidente, estoy hablando de mi misma, pero el anónimo le otorgaría al experimento el carácter de investigación científica, de generalidad con el anhelo de la identificación que le provocaría al lector.

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