viernes, 23 de septiembre de 2011

La primavera, un tema previsible

Que estación tan magnífica, que bello el florecer, el calor, las sonrisas, los estudiantes y el buen humor. Este ciclo hincha pelotas que se repite cada año nos colma el alma y nos facilita el bocadillo de la conversación casual. Pobre es nuestra capacidad de inventiva y cualquier conclusión a la que podamos arribar en este tema.
Me siento mal por ser tan obvia, porque me encanta la primavera pero me parece una mierda que todos los 21 de septiembre hablemos de lo mismo…de si lloverá o no,  si los chicos van a poder disfrutar su picnic con cerveza en los termos y así, las navidades hablamos de lo caros que están los regalos y de con quién la vamos a pasar porque la mitad de la familia está peleada, quién cocina el arrollado y quién el lechón… arranca el verano y derecho viene la pregunta ¿te vas de vacaciones? ¡Qué caros que están los aires acondicionados! Cada cuatro años tenemos la suerte que hay un mundial de fútbol y hablamos de eso, de lo geniales que somos pero de lo mal dirige el técnico o como juegan los jugadores.
Me embola, el tema repetido y la queja que le sigue: la crítica fácil.
Parece que estamos resignados a no salirnos de esa cotidianidad espantosa, la sucesión de días sólo nos asegura que la muerte se acerca y que es muy difícil poder cambiar las cosas. Qué fiasco.
Ahora lo paradójico (haciendo abuso de esa gran palabra), que en esta estación del año nos encontremos con el renacer y estoy hablando de la muerte, bueno, será porque no hay vida sin muerte… todo es obvio y todo es previsible, lo que nos da una gran cuota de seguridad.
Otro descargo más, otra vez será lo mismo, sólo estoy esperando que me salgan canas para que pase algo distinto, para haber vivido y lo suficiente para tener la experiencia empírica que me demuestre que este ciclo se seguirá repitiendo, que es muy difícil cambiar las cosas, que quizás no vale la pena y así, luego de los sucesivos golpes de frustración podré relajarme y disfrutar de mi jubilación.
Soy muy apocalíptica, lo acabo de descubrir, con tal de que pase algo distinto…

miércoles, 21 de septiembre de 2011

OH PEREZA!

¿Viste cuando no tenés ganas de hacer nada? Es un tema, porque también te ponés a pensar…¿qué sería hacer "NADA"?, eso, la nada misma… ¿podría ser dormir?... no, dormir sería hacer algo y soñar, otro algo que es aún peor porque ni siquiera lo controlamos, mucho azar, mucha exposición mental.
Curiosa la “nada” misma, el vacío total, ese momento en el que no sabés que carajo querés. Se te ocurren algunas ideas: pensás en ver una peli pero no sabés elegir cual, pensás en escuchar música, pero tampoco decidís que disco, artista, tipo de música, y así tú divague cerebral continúa sin llegar a ningún resultado certero.
El peor momento de este desperdicio de tiempo acontece cuando te das cuenta de tu lista de "pendientes", por más que no tengas una lista escrita ella está en tu depósito mental, todo eso que dejás para mañana, todo lo que postergás o, aún peor, lo que es urgente, para hoy, para ayer, pero no te da ni ganas... se encuentra en algún lugar de nuestra mente, que no hace sinapsis con la voluntad, una capacidad que parece abolida de tu ser, y reemplazada por la exitosa FIACA!!!
El tema es que si sos re loco, re osado y decidís (dentro de la indecisión en un momento de lucidez o porque simplemente no podés hacer otra) dejar todo para después y dedicarte a no hacer nada, al toque te empezás a aburrir. Y a eso si le tengo miedo: al ABURRIMIENTO. Me aburro y hago cualquier cosa, comer sin hambre, ponerme de mal humor porque no sé qué hacer, pelearme con alguien, como estrategia los candidatos son mi madre o mi padre porque después me perdonan ;)
y la peor cuando estás aburrido: llamar a algún ex:
Eh…hola, ¿cómo andas tanto tiempo? ¿en qué andas?...
TREMENDO! PELOTAZO EN CONTRA!
Ahí, en ese mismo instante pensás: ¿por qué no me habré puesto a coser botones o los elásticos de las bombachas? ¿a ordenar el cajón del escritorio que está hecho un desastre y nunca encuentro nada? ¿limpiar el horno? ¿llamar a una amiga? ¿salir a caminar? ¿terminar de leer ese libro? Jamás.
La pereza de la mano del aburrimiento son dos armas letales para complicarnos cada día un poco más nuestra insignificante existencia. Con razón es un pecado capital.
Por más que recorro los pequeños casilleros en los que guardo algunas ideas, no encuentro la manera de combatirla, la PEREZA es poderosa, es un viaje de ida... Solo quiero advertir al que lea este descargo que se consuele, no hay horarios, no hay culpa, no hay buenas o malas maneras, la pereza ataca hasta el mas metódico tarde o temprano, relajate y goza cuando te llegue, igual después de un rato seguro te aburrís de no hacer nada ;)

jueves, 15 de septiembre de 2011

Me da miedo ponerle título

Esto debería titularse: “¿Qué onda ser un cagón?” digo debería porque no sé si es el título apropiado para hablar de algo que toco de oído, algo que veo en los demás desde un cómodo sillón, desde el cual sentencio quién es un cagón y quién no.
La actitud cagona está en todos, todo el tiempo. Ayer me escuché diciendo “no le tengo miedo a nada”. ¿Qué onda? ¿¡Por qué miento tanto!? El miedo, que groso, parecería que está instalado en distintos niveles. Un ¼, ½ o un kilo de miedo por favor.
Creo que no hay nadie suficientemente temerario, no hay persona que no haya experimentado el miedo, algunos son soldados y enfrentan la muerte como sí nada, o médicos y tienen la responsabilidad de “sanar” pero se mueren del miedo si tienen que hablar en público, paradójico.
Morirse de miedo, que buena frase. Difícil que alguien se haya “muerto” literal de miedo. Pero da miedo de solo pensarlo. Uhhh…
Existen miles de técnicas para vencer esos miedos (en la literatura encontramos muchas respuestas a ello, personajes que realizan actos heroicos), existen miles de sentimientos que lo contienen, a ese miedo que se manifiesta como la verdad que subyace en la vergüenza, en la mentira, en la ignorancia, en la soberbia, por nombrar algunos. Es como la mugre, esta en todos lados.
¿Qué hacemos? Qué se yo. Creo que como primera opción podría/mos dejar de criticar los miedos ajenos y pensar que es lo que a cada uno nos da pavor, nos da literalmente gases, nos pone rojos, azueles.
Para mayor ilustración, copio un link que muestra algunas imágenes:



http://theferchompirianos.blogspot.com/2009/12/acilo-de-super-heroes.html

Se aceptan sugerencias, hay pañales de regalo para las mejores respuestas.